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Capítulo 0. Aclaración

Que conste que este relato no es para el que quiera información de los sitios más bonitos para visitar, ni los hoteles en los que estar ni nada que pueda ser muy útil.

Sólo son nuestras experiencias, no siempre agradables, de las cinco semanas que estuvimos en La India en el verano de 2007, retomando un remix de los emails que enviamos desde allí.

Todo nos hace crecer.

Capítulo I. Calcuta. La ingenuidad del recién llegado.

Esto es muy chocante nada más llegar. Te hacías una idea por comparación con otros sitios que hemos estado y por lo que cuenta la
gente, pero esto es aún más de lo que esperábamos: más calor, más humedad, más ruido, más peste a de todo, más pobreza, más barato...

Llegamos el sábado en vez del viernes porque nos cerraron el aeropuerto antes de que el avión de Air India estuviera preparao para salir, así que hicimos noche en Londres. Bastante rollo porque duermes poco en el hotel y, al levantarte y pegarte una duchita te das cuenta de que te tienes que poner exactamente la misma ropa porque el resto está en el aeropuerto, esperas que en tu avión.

Llegamos a las 6 de la mañana a Calcuta, fuimos a un hotel medio caro, esperando que fuera medio normal (obviamente, no lo era) y, cuando sales a la calle, entre el calor, el ruido, la lluvia y lo atontao que llegas del viaje, te dan ganas de darte media vuelta.
Al día siguiente nos cambiamos de hotel, a uno igual de sucio, o incluso más limpio que el otro, pero bastante más grande y más barato (8 euros noche por los dos).

Las calles impresionan y es muy difícil moverte a pie. En Calcuta es el único sitio donde todavía se permiten los rickshaws tirados por hombres. Te insisten mucho en que te subas, y te da pena, pero ellos se quieren ganar la vida con eso.


Al principio comimos mucha comida india, entre otras cosas porque no hay más donde elegir, aquí es comida india o comida continental aderezada al tipo indio... Nos pareció mu rica, y sin intenciones ningunas de diarrea.

Como estábamos muy perdidos, fuimos a un restaurante al que habíamos leído que iban voluntarios españoles: el Blue Sky. Allí conocimos a varios voluntarios. Lo mejor del viaje: la gente que conoces.


En las largas esperas del avión, conocimos a un keniata que nos ha invitado a pasar las próximas vacaciones en Kenia.
Cenamos con él y una amiga que se ha echado por Internet, de aquí, de la India >:). Ella era periodista de la tele.


 

Al tercer día fuimos por fin al sitio donde se hace el voluntariado. Nos habían comentado unos voluntarios que las hermanas buscaban informáticos desde hace un tiempo pero que no encontraban, así que llegamos justo a tiempo.



Capítulo II. El voluntariado, un oasis en medio del infierno.

En mi vida imaginé que se podría respirar tanta polución durante tanto tiempo. Imaginad cinco carriles para cada lado, llenos de coches antiguos, apestosos, con el tubo escape echando humo diesel negro. Nosotros, en un taxi con las ventanillas abiertas rodeados de camiones y autobuses, y parados en atascos durante casi una hora... y luego volver... A todo esto, continuamente tocando el claxon todos los coches. Cada vez que hay que hacer un desplazamiento te echas a temblar...

Video: http://picasaweb.google.com/xjesus.net/IndiaVideos/photo#5100522000768353522

Con la humedad y casi 40 grados, esto es no parar de sudar hasta que te pones delante de un ventilador. J superaba el récord del número de veces que se duchaba y se cambiaba de camiseta+gallumbos en un día :) 3 veces normalmente, cuando se podía.

Lo del voluntariado es un oasis, los centros de las misioneras están limpísimos comparados con todo lo que les rodea. La gente con mucho buen rollo (tanto voluntarios como enfermos). Cuando le das un masaje o un plato de comida o le acercas un vaso de agua a un desahuciado de los que hay allí, nada más que con la cara que te ponen merece la pena. Lo malo es ir y volver de los centros.

Además nos han tratado requete-bien porque dicen que somos unos ángeles (es que con estos nombres que tenemos... Ángeles y Jesús...). Ángeles enviados tras sus plegarias a la Madre Teresa para que les llegaran voluntarios a arreglarles la red y el WiFi, que la tenían mu chunga y todavía no había llegado ningún informático de los "sienes y sienes" de voluntaios que pasan a diario... si es que los informáticos no se meten en estas cosas... Les hemos dejado la red  y los PCs todos funcionando, conectaditos para intercambiar documentos con Roma, con su e-mail funcionando, les hemos enseñado un montón de cosas, etc.

Como entienden poco de ordenadores, menos una hermana que esta hecha una friki (anda escaneando documentos con su Omnipage OCR y su Photoshop, pasando audio de casettes a CDs con su Nero, etc.) nos han dado las gracias doscientas veces, hemos conocido a la madre superiora y al padre superior, nos han explicado todo de la habitación donde vivió la madre Teresa... La hermana friki era muy graciosa, con la página del vaticano como inicio en el Internet Explorer, una foto de la madre Teresa como fonde de pantalla...

Otra de las monjas, que estaba acojonada de que dejara de funcionar lo poco que les funcionaba, como teníamos poco éxito el primer día, persignó el PC, dijo que "por si ayudaba" :). Fue la misma que me dió unas postalitas de la madre Teresa cuando le dije que J y yo llevábamos varios años "casados" y no habíamos tenido hijos aún... Se la vió muy preocupada...

Las sisters son un encanto, supersonrientes y amables. Puedes estar más o menos de acuerdo con la labor que realizan, con su manera de hacerlo o con su manera de entender la vida pero creo que disfrutan con ello, creen en ello, y sonríen mucho más que muchos “felices” del primer mundo. Es lo que tiene dedicar tu vida a algo en lo que crees.

Estamos haciendo muchas fotos... y sobre todo videos, que capten el caos y el ruido por aquí, lástima que no capten los olores :)

(Esta foto es de una cocina medio decente de un restaurante recomendado por la Lonely Planet)

Un abrazo pegajoso desde Calcuta.


Capítulo III: Darjeeling, noreste de la India.


Esta noche nos vamos al noreste de la India. Nos vamos al Himalaya, que nos han dicho que es precioso y se respira muy bien. Nos vamos con otras 3 personas que hemos conocido por aquí: Belén, Juan Luis y Sesa

La zona es famosa para hacer trekking, andar por la montaña y eso, pero nada peligroso, que no es escalada ni nos vamos a morir por una avalancha de ná, que es verano y andarán entre 10 y 15 grados, es subir a sitios, ver vistas..

Desafortunadamente, cuando llegamos, llovía a cántaros. “Monzon season” nos decía la agradable oriental que regía el Andy´s. Todo estaba encharcado, había sanguijuelas en los campos... vaya, que ni de lejos se podía hacer trekking. Hicimos un poco de turismo por la zona, vimos templos... Por la mañana, nos daba la lluvia un poco de respiro. Algunas tardes terminamos empapadísimos.
 

El tiempo hace mucho, hace que no estés a gusto, y si eso lo juntas con las grandes dificultades para hacer todo en este país: conseguir un billete de tren, o de avión, o conseguir información, los horarios de los sitios, inexplicables días de fiesta en los que se cierra todo...
 

Lo mejor de nuestra estancia allí ocurría de 5 y cuarto de la mañana a 5 y media aproximadamente: el cielo y sus miles de nubes se levantaban y permitían ver el valle y, a lo lejos, unas montañas imponentes que, aunque estuvieran lejos, eran enooormes, y blancas: el Himalaya. Se te llenaba el pecho de felicidad, te invadía... puede que fuera un mecanismo de defensa de tu cuerpo, para compensar el desasosiego de otros momentos; puede que fuera lo más grande que vas a ver tu vida...



El que pueda, que venga en Noviembre, que es cuando hace bueno y se puede disfrutar de todo esto.

Conseguimos un billete de vuelta a Calcuta en tren, para desde allí volar a Jaipur, que nos habían dicho que hacía mejor tiempo...
  
Viajamos en el tren de noche durante 10 horas compartiendo vagón de camas con los indios, que a veces son simpáticos, otras veces son muy raros, y otras veces dan ganas de matarlos :). En el tren nos la quisieron colar muy exageradamente: no conseguimos billetes para los tres en la misma clase así que nos dijeron que nos montáramos y, si había hueco, nos darían cama, pagando la diferencia. Pero no nos dieron cama, Belén dormía en el suelo y, a media noche, para que nadie se diera cuenta, los ayudantes del revisor, unos caraduras, nos pedían el dinero de diferencia...para unas cañitas con curry, me imagino. Como íbamos protegidas por el superchuso, no nos dio apuro en largarnos de allí en cuanto vimos la oportunidad por la mañana...

 

Capítulo IV: Jaipur


Buscando algo mejor tiempo, volamos al otro lado de la India, al oeste, a Jaipur. Aquí también hace un calor que te torras, menos que en Calcuta, porque es seco, pero pasamos los 35 graditos sin problema.
 
La ciudad es más limpia (muuucho más limpia) que Calcuta. Hay basurilla por las calles, hay gente pidiendo, pero no tanto, se nota mucho más civilizado y que les marcha bastante mejor a los rajastanies estos (tienen una primera ministra, no se si eso tiene que ver :)). Casi da gusto salir a caminar (tempranito, claro :)). La gente es algo intermedio entre el Himalaya (amables, sonrientes, tranquilos) y Calcuta (sucios y queriendo siempre hacer negocio contigo).
Hay que andar regateando con los taxistas, como todo, y sigue habiendo cosas inexplicables.

Ayer quisimos hacer las cosas bien. Primero fuimos a la agencia de turismo, en la que, para variar, el tío no sabia ná, casi sabíamos más nosotros que él. Sería un enchufao porque era lento (escribía en el teclado con un solo dedo), no sabía que podía comprobar las cosas que le preguntábamos por Internet (daban ganas de apartarle y buscar nosotros :P), era jovenzuelo y no había quien le entendiera el inglés que hablaba. Eso si, nos ofreció té (se conoce que nos vió tensos tras media hora allí sin avanzar :)).


Luego parecía que nos iba a acercar un amable periodista a un centro de yoga pero nos llevó hasta la otra punta de la ciudad porque, para variar, no se había enterado de dónde queríamos ir. Luego, en un cibercafé, intenté mirar los números de teléfono de parques nacionales (porque no quería creer lo que me decía el chico lento de que todos estaban cerrados por lluvias, en toda la India) y llamé a 5 ó 6, pero ningún numero existía :(. Debo reconocer que me desesperé: el calor, el cansancio, el comienzo de diarrea que tenía y la impotencia de no saber qué narices hacer ni cómo, ni de entender este país...

Por la tarde nos paso algo curioso, fuimos a por los billetes de tren para salir de Jaipur y ¡qué tontos!¡por supuesto que no había nada en todo el tren!. Así que nos mandaron a otra agencia a por billetes de avión, allí nos dijeron que los billetes de avión eran más caros de lo inicialmente hablado y, for if the flies, decidimos volver a preguntar por el tren ¡y esta vez sí, había dos billetes en la clase exacta que queríamos! ¿Alguien sabe por qué? ¿alguien entiende el sistema ferroviario indio y a los propios indios?

Y hoy parece que comienza bien, seguimos con la diarrea pero hace ya más de 2 horas que no voy al baño :). Ahora vamos a recoger los billetes (a ver si tenemos suerte y no pasa otra cosa).

Esta mañana hemos ido a una clase de yoga gratis, ha sido curioso, muy estimulante, a las 6 de la mañana (hacía hasta buena temperatura), era en colegio cochambroso, lleno de indios flexibles e indias más que rellenitas (enseñaban algunas unas panzas que daban miedo, se conoce que no tienen diarrea, nos hemos quedao escuchimizaos) y moscas, muchas moscas. Pero me he sentido muy bien. J se ha dado cuenta de todo lo que le duele :).
Y allí hemos hablado con una médico que nos ha mandado unos sobrecitos, a ver que tal.
 

En Jaipur nos apuntamos a una visita guiada que organiza el gobierno. Te enseñan los más significativo de la ciudad y alrededores, bastante chulo si no fuera porque el autobús es el más viejo, sucio y caluroso bicho con ruedas en el que me he montado nunca. La mayor parte de los turistas eran indios, salvo una pareja de septagenarios americanos que habían venido varias veces a la India y que siempre decían que ya no volvían pero que, por lo que se ve, como ellos decían, tenían poca memoria :). El tour no estuvo mal pero allí fue el comienzo de la diarrea y pasamos un calor que hace que disfrutes poco en ocasiones de lo que ves: incluye una subida a un templo (precioso, eso sí) en un jeep sin aire acondicionado y atestado de gente sudorosa pegada a tí. También incluye un paseo al sol a las 2 de la tarde para llegar a otro palacio, bonito pero, reconozcámoslo, lleno de mierda.

las mujeres, como la de la foto, se ven muy poco, y si se ven es siempre trabajando llevando cosas o niños de un lado para otro, el cotilleo con las vecinas es un privilegio de los hombres


Un besito del acalorao Jaipur al acalorao Madrid. Nadie dijo que irse de vacaciones no fuera duro.



Capitulo V: Udaipur y Ranakpur

 

La vista del lago de Udaipur desde la ventana del hotel


Hoy hemos vuelto de Ranakpur. Mucho mejor porque ya no nos da asquete la comida. No es que hayamos tenido una diarrea de espanto pero sí que estás con el estómago encogido y pensar en comida con especias te revuelve el estomago, y claro, como aquí todo tiene especias... estaba jodía la cosa pa comer. Sobre todo al chuso, que ya sabéis que se le conquista por el estomago y claro, le han desconquistao, el pobre siempre quiere engordar y el ahora pesa menos que nunca. No está de mal ver (yo le veo incluso más guapo, con la barba que se ha dejao pa no afeitarse, aunque ya sabéis que no soy muy parcial :)), pero el pobre se dio un buen susto en la báscula.

Afortunadamente, llevamos dos días de subir (no de altura, sino de ánimo). Hace un par de días J decía incluso que se quería volver antes pa España. Yo siempre he preferido quedarme y darle una segunda oportunidad al país y ahora él, como ya vuelve a comer y a sentirse fuerte y se le esta pasando el bajón (menos mal, estaba mu deprimío de no poder comer), ha decidido dársela también.

Hemos estado un par de días en Ranakpur, en la jungla. Ayer salimos a hacer un safari por la mañana, pa ver animalillos, pero no vimos una mierda. Bueno, miento, mierdas es lo único que vimos, pero eso si, mierdas de osos y de leopardos, mierdas con caché. :)

Esto son huellas "fresquitas" de tigre
 

Como por la mañana no vimos casi ná, pues nos apuntamos a otro safari por la noche, que nos habían dicho que es más probable ver cosas. Y la verdad es que moló.

La aventura comenzaba porque el conductor se iba tomando un cubatita a la vez que conducía el 4x4, como quien esta en una terraza, aunque le molaba un poco correr (no os asustéis, eh, pero era lo que había, además, parece que no le afectaba mucho, en general a los indios les gusta correr, aunque no pueden mucho porque las carreteras son penosillas). Bueno, el caso, daba un poco de susto.

Íbamos con un jeep sin techo, como los de las pelis, nosotros 5 sentados (el conductor, dos italianos más y nosotros) y un indio en
medio de pie con un foco de luz con el que buscaba animalillos. Vimos antílopes, chacales, pavos reales durmiendo en la copa de un árbol, conejos, y una hiena corriendo, huyendo de nuestro foco. Ah, también nos topamos de frente con un burro que estaba en medio de la carretera teniendo uno, o más de un sueño húmedo porque al bicho le salía un espécimen de medio metro! (me quede impresionada como un burro tan pequeño podía tener semejante aparato...). Se suponía que, con suerte, podríamos haber visto algún leopardo, que salen a cazar por la noche, pero no hubo suerte. De todas maneras, mereció la pena: hacia una noche preciosa y habíamos cenado :)

A parte de estos animalitos, La India esta llena de vacas, perros, gatos muy pocos, y ardillas pequeñas por todos sitios, como ratoncillos con colas laaargas, y monos, muchos monos: están en comunidades, les gusta ponerse por la carretera porque la gente les suele dar de comer. Y elefantes enoormes y camellos, grandes y pequeños y adornados hasta con pendientes en la nariz :).

Hace un par de días hicimos un poco de trekking (caminar por la montaña). Cogimos a un guía, un señor de la zona que hablaba cuatro palabras de inglés. Cuando no se sabía el nombre del animal, lo imitaba :). No nos llevó por caminos sino por el medio del monte, por cauces de ríos... Me sentí como los exploradores de hace un par de siglos, campo a través, nada de caminos, eso es para los debiluchos, je je.

El hombre iba con unas chanclas de plástico medio rotas. Nosotros con nuestras zapatillas antideslizantes con las que te escurrías un poco a veces, y el señor, sin inmutarse, ni un resbalón pequeño, saltando de roca en roca con sus chanclas y su taparrabos grande; y nosotros (los fuertes, claro) desmayaos. Se suponía que la ruta llegaba hasta un templo en lo alto del monte pero, después de subir y bajar ya cuatro montes le dijimos que mejor no subíamos el último, que los fuertes como nosotros pasábamos de templos, y se empezó a destornillar de la risa, dándose palmadas en las piernas y todo. A nosotros nos hizo gracia, la verdad, el hombrecillo tenia cara de bueno y nosotros también nos reímos. :).


Hombrecillo guía y el fuerte de Jesús, en lo alto de la montaña

Por lo demás bien, los niños son una monada. Van al cole con uniforme, todos repeinaditos, con sus corbatitas, con su ropa impecable, tan morenos, con esas caras tan redondas y esos ojos tan grandes y redondos, saludándonos al pasar (y claro, pidiendo rupias la mayor parte). Son muy guapos.


Niños yendo al cole

Como hay tanto indio, están acostumbrados a la masificación: meter 10 y 12 personas en un jeep de tamaño medio; 2, 3 ó 4 en una misma moto... Andando por la carretera hay que tener cuidado de que los coches que te pasan al lado no pillen una mierda de vaca porque pasa como en los charcos: sale disparada para todos lados...

Hoy hemos cogido de vuelta nuestro primer autobús, cochambroso, lleeeeno de gente (menos mal que hemos cogido sitio al principio)

http://picasaweb.google.com/xjesus.net/IndiaVideos/photo#5100524401655072130


Afortunadamente el tiempo no es tan malo y con la ventanilla abierta se iba bien. Cuando nos hemos parado un ratillo a que terminaran la carretera por la que íbamos a pasar sí que se notaba un poco de calor, pero nos lo hemos tomado con optimismo. Creo que a eso sí que me ha enseñado la India, a mirar las cosas con mucho optimismo.

Hoy, al salir de la habitación del hotel, hablando en alto, le pregunto a J "¿me echo desodorante?" y J me dice "no seas pija".

En fin, así es este país :)

Mañana nos vamos a Delhi en avión, para allí irnos al norte. Vamos un parque nacional, a ver si vemos algún animalillo más y nos libramos del calor.

Esperemos que de aquí en adelante sea todo mejorar y mejorar y no tengamos más momentos de bajón. Si no, me veo para el día 2 volviendo a España!.

Estamos tratando de cogernos hoteles baratillos porque son muchos días fuera y muchos viajes de un lado para otro, en avión y tren sobre todo. No salen mu caros los viajes pero como empecemos a sumar... De todas maneras, aquí aunque pagues un hotel más caro no te garantiza que no estén las camas, aseos y paredes llenas de porquería que sólo son disimulables con poca luz.

A pesar de todo, hemos tenido mucha suerte o hemos sido bien recomendados, porque nos han tratado muy bien en casi todos los sitios y nos han dado un servicio muy bueno. Por ejemplo, en el último de Jaipur nos lavaban la ropa, nos hacían comida casera vegetariana "al gusto" (lo de vegetariana es porque ellos no tenían otra cosa, pero estaba muy bueno todo), nos llamaban a a las agencias de viajes, a los taxis (que aquí son isocarros tuneados que van a toda pastilla). En realidad no los llamaban, como entenderíamos aquí, cuando necesitábamos un autorickshaw, el niño cogía la bici y salía a buscarnos uno con el que, normalmente, fijaba el precio. Todo eso por unos 14 eurazos al día.


En el Krisna Palace Guest House de Jaipur

Capítulo VI: Corbett Nacional Park

Hoy hemos estado en un parque nacional en el que hemos visto ciervos y más ciervos, huellas "frescas" de tigre (cuando ves las huellas y dos horas antes has visto algunos tigres disecados te planteas si de veras quieres ver uno o no), un águila, un lagarto enooorme sobre un árbol, pajaritos de colores, etc. Pero ha sido un poco duro porque aquella gente no hablaba casi ná de ingles y, cuando intentabas comunicarte, cogían palabras sueltas (eso el que más) e interpretaban el resto... eso sí, siempre lo interpretan como les da la gana...


En un museo en Corbett, eso es un tigre disecado. Son enooooormes.

Cuando, después de 7 horas de viaje en un autobús cochambroso (pero tuvimos mucha suerte, no iba hasta la bola) llegas a una estación en la que todo esta en hindi, y preguntas por un sitio 10 veces y cada uno te dice una cosa... diferente... Menos mal que Dios aprieta pero no ahoga y nos envió a los 20 minutos a un agradable señor que hablaba español y que nos montó en el bus correcto con un "id con Dios". Una pena pero no tuvimos tiempo de indagar qué hacía en esa estación un señor que vivía actualmente en Guatemala pero que había nacido en los Estados Confundidos, según palabras textuales.


Capítulo VII: Rishikesh
 

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Esta debe ser ya de las últimas entregas del libro, que ya no queda mucho más...
Estamos en Rishikesh, como Varanasi, pero en pequeño. Es decir, por aquí pasa el Ganges, es enoooorme y tiene muuucha corriente (no me quiero imaginar como será con dos o tres mil kilómetros más de recorrido en Varanasi, si aquí, cerca del Himalaya y su nacimiento, quinientos km arriba o abajo, ya es más grande que el Ebro!).
Nos acaba de caer el monzón, pero estamos encantaos. Nos hemos dado cuenta de que, cuando se tienen las necesidades básicas cubiertas se es mu feliz. Por necesidad básica hablamos de que acabamos de comer, y la comida estaba mu rica, y estamos fresquitos :). Yo, hoy, por poner un ejemplo, cuando nos hemos terminado de instalar en la habitación casi limpia y recién duchada, tras haber desayunado después de casi 16 horas sin comer, y con una temperatura agradable a mi alrededor, despues de muchos calores, me he puesto a cantar ("...que nunca volverás, que nunca me quisiste, se m'olvidaba queeeeeee... que solo yo te quise...).

 
Pero bueno, yo estaba contando lo de Rishikesh. Es una ciudad santa y aquí viene la gente a rezar y a bañarse en el Ganges (que por mucho que esté cerca de su nacimiento, es un río enoorme y chocolateado y lleno de corrientes en el que cada 15 días mueren dos o tres...) (...personas, las vacas son más listas y prefieren bañarse en un charco, mucho más seguro e igual de sucio).
 
Al menos aquí los letreros son en inglés y la gente más o menos se defiende.
 
Aquí nos hemos encontrado con varias mujeres que viajan solas ¡qué huevos, joé!.

Esta ciudad se puso de moda en los 70 porque los Beatles vinieron a meditar o algo así. Hay cursos de meditación, de yoga, de masajes ayurvédicos, de cocina... Pero sigue siendo una ruidosa y populosa ciudad, no entiendo cómo se puede meditar aquí.
 
Algunas cosas curiosas que nos han pasado: para venir aquí cogimos un vuelo Udaipur-Delhi. El avión, como el autobús, se paró en Jaipur a coger y dejar gente, nosotros dentro, y continuamos. Al principio del viaje la azafata me dijo que me leyera por favor las instrucciones para abrir la puerta de emergencia ya que, en caso de necesidad, yo tendría que abrirla y tirarla fuera para poder salir. Eso si, me dijo que si tenía alguna duda la podía llamar y preguntarle... qué bien...
 
No he hablado nada de las mujeres. La mayor parte no trabaja. Sólo si son de clase un poco más alta y van a escuelas de pago y saben inglés las encuentras en hoteles de lujo, azafatas, etc. Pero en hoteles y restaurantes normales no se ve ni una: camareros, cocineros, recepcionistos, chicos de la limpieza... Sus mujeres, en casa, y parece que, si hablan con algún tío o hacen algo incorrecto, una buena ostia no viene mal...
Las mujeres pobres las ves trabajando en la construcción, de peones, llevando materiales (arena, piedrecitas) en cacharros ovalados sobre sus cabezas. Calculo que unos 15 kg. Las ves trabajar son sus saris de colores vistosos, algunas cubiertas la cara y la cabeza con un velo.


 

Por otro lado, han tenido mujeres presidentas. Parece que hay mucha diferencia de oportunidades entre la clase media-alta y el resto, que ni se las ve por la calle.
J dice que a veces me miran como si miraran una peli porno (da igual como vayas vestida, yo creo que se imaginan que vamos chingando por ahí o algo así, no sé). Por eso digo lo de los huevos para viajar sola...
 
Para el que estuviera preocupado, J ya vuelve a tener apetito y creo que volverá a los casi 80 kg. Yo también estoy mu bien.
 

En Rishikesh, como en el resto de sitios, o quizá más porque hemos estado más tiempo, hemos conocido gente , alguna normal, alguna rara, y alguna tan rara como nosotros :): Zahra, Pilar, Carlos, los israelíes, la canadiense... Allí pasamos de los momentos más placenteros en la India: bañándonos en una cascada de aguas transparentes (algo que debería ser normal en un país tan exuberante como la India y tan difícil...), hablando largas tardes de lluvia junto al Ganges, haciendo yoga, tomando una tostada de pan negro con aceite de oliva a la vez que unas españoles nos miraban con envidia, comiendo el delicioso yogur con muesli y miel, oyendo una y otra vez la misma canción de aquella fiesta naranja, empapándonos hasta las orejas...


Un besito a todos. Y hoy os envió también un abrazo, hay que aprovechar que hoy estoy limpita :)


Capitulo VIII: Delhi


Hoy es nuestro casi último día en India, pero nos están haciendo sufrir un poco, para que no nos olvidemos pronto.
Tenemos un vuelo Calcuta-Delhi-Milán-Madrid pero, como ya estamos en Delhi, tenemos que cancelar el primer vuelo (Calcuta-Delhi), para que no nos cancelen todo el vuelo completo y nos quedemos en tierra (¡¡no madre mía, que ya estoy pensando en la sepia plancha!!).
De eso ya nos habíamos informado y parece que, pagando una bonita cantidad, lo podemos hacer. Para eso hemos venido con un día de antelación a Delhi. Pero, como les gusta hacerlo complicado todo en este país, la única manera del mundo para cancelarlo es yendo a las oficinas centrales de Alitalia que, aunque ponga en la web que esta en Delhi, están en un pueblo a 50km de Delhi. Total, como todo en este país, es bastante complicado y al final gastamos el mismo tiempo y algo más de dinero que si hubiéramos ido a Calcuta, de allí hubiéramos vuelto, etc...
 
Hoy en Delhi parece que no hace un calor horrible, sólo un poco (37 grados, como la canción de Radio Futura). Yo creo que eso, y que nuestro estomago este bien, hace que el hecho de pasarnos las próximas 4 horas en un taxi recorriendo Delhi no me parezca tan mala. Las hemos pasado peores a veces, oye. Al menos, parece que el taxi tendrá aire acondicionado y podremos ir comiéndonos los sándwiches que hemos pedido para llevar porque no nos da tiempo a comer (además, cierran a las 5, pa eso si que son ingleses, los joios, para hablar ingles y para ser eficientes y para la limpieza no son tan ingleses).
 
Con suerte, mañana compraremos algunos regalitos, no prometemos nada porque luego buscas por las tiendas y es todo bastante feo, y bastante normal. Barato, pero nada del otro mundo, y pa eso... Porque, ¿nadie quiere una botellita de agua marrón del Ganges, no? El regalo no puede ser más indio :)
 
Ayer me sentí famosa. Cinco ó seis chavales me esperaban fuera de una tienda para que me hiciera una foto con ellos. Y digo que la famosa era yo y no J porque cuando les dije que no tenía ganas de foto, que se la hicieran a J, se quedaron un poco contrariados. Se lo piden a él, que para eso es el hombre (mi hombre), pero la foto la quieren mía. En la forma en la que algunos miran, debo parecerme a alguna actriz porno, famosa por Internet... Quizás no siempre, porque también pillé a alguna madre tocando el brazo de su hija para decirle "¡¡mira, mira, una guiri!!"
 
Ayer estuvimos en un hotel, cuasi pijo, al menos en el precio, que no tenía agua caliente, el señor, cuando bajamos a quejarnos, nos dijo que no nos lo había dicho porque no habíamos preguntado...
 
La verdad es que el ser humano se acostumbra a todo. Hoy, en la estación de Haridwar, para venir aquí, había de todo: cientos de personas, muchas durmiendo sobre el suelo de la estación, mucha porquería, y no solo papeles sino porquerías humanas, algunas sobre las vías, porque aquí el baño de los trenes es un agujero en el suelo, por el que se ve la vía, nada de wc químico, para disimular el mojoncillo en la estación. Pero también había mojoncillos (de persona, claro) por la estación. Había que tener cuidado e ir mirando el suelo no sea que pisaras algo o alguien.

 

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Espero que os haya gustado tanto leer los relatos de la India como a nosotros escribirlos. Este es el mejor recuerdo que tendremos del viaje...

 

Ángeles y Jesús